Luz entre los sueños,
manteles bordados de alegría,
canto del penitente ante el ara eterno,
dulces con aroma a sonrisa,
fulgor de enamorados.

La bestia se inclina
ante un susurro de amor,

Somos sombras
que desaparencen entre esperanzas,
y besamos los pies de la inocencia.

Mesenas de día,
Unicornios de noche.

… mas que viento somos marejada,
en el mar de la conciencia.

Fluyen las reminiscencias de un futuro incierto,

Y con el cincel hace en la piedra dicha.
Sí…, en la piedra dicha.